Descripción
Ubicado en la hostil encrucijada donde las arenas ardientes de Aetherys, las fronteras asfixiantes de la Penumbra Verde y los riscos rocosos colisionan, El Tajo es una inmensa grieta geológica hundida en la roca viva. Es un secreto a voces, oculto al mundo exterior por un muro antinatural de enredaderas espesas que filtran la escasa luz en tonos verdosos y enfermizos.
No es una ciudad, ni un pueblo; es un crisol. Las paredes de esta falla respiran con un fulgor mineral, latiendo con ecos apagados de una Látrama antigua y errática. El aire aquí es denso, cargado con el olor a resina ardiendo, humo añejo y la humedad de una caverna insondable. Para el resto de Ulmaria, El Tajo no existe, pero para los semi-seres, las aberraciones y los exiliados, es el único santuario posible. Sin embargo, es un santuario que no ofrece consuelo, sino una forja implacable: es un campo de entrenamiento brutal donde los débiles mueren de duda y los fuertes renacen convertidos en armas.